Materiales de lectura para padres

OBEDIENCIA, AUTORIDAD Y TDHA.

La obediencia es una virtud, en consecuencia, es un hábito operativo bueno. Claro que hay vicios que parecen obediencia, pero no lo son.

Obediencia procede de una voz latina que significa escuchar con atención antes de obrar. Hemos confundido el término obediencia con sujeción irracional o ilógica, y otras cosas.  Obedecer es un acto voluntario y racional, indispensable para el crecimiento en otras virtudes. Yo decido adherirme o seguir aquello que se me pide porque es bueno en sí mismo o me conduce al bien.

Ahora bien, queremos imponer obediencia por razón de la autoridad que se ostenta o de la que se está investido, eso es incorrecto en el ambiente de la escuela; en ese caso lo que vemos no es “autoridad” sino el ejercicio vicioso de la misma que es el “autoritarismo”.   No podemos pretender que los escolares se sujeten a alguien que ejerce su cargo con autoritarismo.

 

OBEDIENCIA Y AUTORIDAD, FUNDAMENTALES EN LA ESTRUCTURA PARA ESCOLARES CON TDHA,
   Los niños con TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad e Impulsividad) representan un grupo vulnerable y complejo. Complejo por la diversidad de retos que presentan: conductuales (inatención, hiperactividad, impulsividad y diversos grados de disfunción social) y académicos (deterioro académico, comorbilidad con problemas de aprendizaje, incumplimiento de trabajo en clase y tareas de casa, etc.). Vulnerables por la poca comprensión que de sus dificultades puedan tener los adultos, especialmente maestros.

En conjunto son un colectivo que demanda compasión (que no es lástima sino identificación sincera con su problemática e involucramiento activo para ayudarles de manera comprometida) y apoyos (estructura en casa y colegio) y las asistencias psico-pedagógicas que a cada uno correspondan (no todos tienen las mismas necesidades).

La motivación es un asunto complejo en los escolares con TDAH. Si atendemos a la motivación intrínseca, encontramos dificultades que se relacionan con el concepto propio pobre que han ido forjando como consecuencia de sus aproximaciones sociales no exitosas o los resultados no adecuados en la actividad académica, todo esto como consecuencia de sus dificultades conductuales, atencionales o en el aprendizaje. Y la motivación extrínseca (externa) es altamente demandante para el profesor que puede verse en dificultad de brindar la atención individual que muchas veces reclaman, especialmente si se está en aulas muy pobladas.
El sistema de disciplina se convierte entonces en un motivador (extrínseco) de gran importancia para ellos, siempre y cuando cumpla con algunas características fundamentales:
a) Dar prioridad a la persona e individualizar los casos
b) Darse como un sistema de disciplina que busca la formación del carácter y no como un sistema punitivo de reglas complejas
c) Límites claros y definidos
d) Autoridad significativa que les respalda y apoya.

Se sienten motivados y se desenvuelven mejor en entornos estructurados con límites claros , con normas de disciplina clara fundamentados en la Autoridad Significativa y un modelo disciplinario que resalta a la persona.

La disciplina punitiva ocasiona el brote de conductas oposicionistas-desafiantes cuyas consecuencias no deseamos ocurran en el salón de clases. Son particularmente sensibles a detectar quienes les quieren ayudar y se comprometen auténticamente con su persona y necesidades, estos son los que ostentan la “Autoridad Significativa”: tienen autoridad pero el niño detecta que a esa persona le interesa, se preocupa por él, está dispuesta a ayudarle así como a corregirle, está disponible, etc. Esa Autoridad Significativa se convierte en elemento motivante externo que puede cambiar el curso de las cosas, ayudarles a ser más funcionales en el sentido adaptativo, a sacar de ellos fuerzas y talentos que no conocían.